Los 5 tipos de queso más producidos en México

Cuando hablamos de queso en México, hablamos de tradición, de territorio y de pasión. No es casualidad que nuestro país ocupe el décimo lugar mundial en producción de queso y el octavo en consumo. Detrás de cada rueda, cada hebra y cada porción hay años de conocimiento transmitido entre generaciones, manos que trabajan la leche con esmero y un orgullo profundo por lo que hacemos.

Se estima que en México se producen cerca de 40 variedades de quesos genuinos, pero hay cinco que dominan la producción nacional. Conozcamos juntos a los reyes de la quesería mexicana.

1. Queso fresco — El rey indiscutible

Queso Fresco Mexicano

Con más de 99 mil toneladas producidas al año, el queso fresco encabeza la lista. Es el queso de todos los días, el que encontramos en cada mercado y cada tienda de abarrotes del país.

¿Qué lo caracteriza? Su textura suave, su sabor delicado y su color blanco impecable. No requiere maduración —se consume prácticamente al salir del molde—, lo que lo convierte en un queso accesible y versátil. Se desmorona con facilidad y tiene un ligero toque salado que lo hace perfecto para espolvorear sobre frijoles, enchiladas o cualquier platillo que pida un toque lácteo fresco.

¿Dónde se produce? Su elaboración está ampliamente distribuida en todo el territorio nacional, lo que explica por qué es el queso más producido: está en todas partes, al alcance de todos.

El dato que nos llena de orgullo: el queso fresco representa casi una cuarta parte de toda la producción quesera de México. Es el queso de la casa, el que nos acompaña desde la infancia.

2. Queso doble crema — La cremosidad que conquista

Queso Doble Crema

En segundo lugar encontramos al queso doble crema, con una producción que supera las 72 mil toneladas anuales. Su nombre lo dice todo: es un queso con un contenido de grasa más elevado, lo que le otorga una textura untuosa y un sabor más intenso que el queso fresco tradicional.

¿Qué lo caracteriza? Su consistencia cremosa lo hace ideal para untar, derretir o simplemente disfrutar en una rebanada de pan. Es el queso que muchas familias mexicanas prefieren para los desayunos y las cenas rápidas.

¿Por qué es tan popular? Su sabor suave pero con más cuerpo que el queso fresco lo convierte en un favorito en los hogares mexicanos. Es el equilibrio perfecto entre lo fresco y lo indulgente.

3. Queso Chihuahua — El orgullo del norte

Queso Chihuahua

El queso Chihuahua ocupa el tercer lugar con más de 55 mil toneladas de producción anual, y su historia es tan fascinante como su sabor.

¿Qué lo caracteriza? Es un queso de pasta semidura, de color blanco o ligeramente amarillento, con un sabor que recuerda al gouda o al cheddar europeo pero con una personalidad propia. Su textura firme pero flexible lo hace ideal para fundir —piensen en unas auténticas quesadillas norteñas— y también para rallar sobre pastas o ensaladas.

Su historia nos llena de orgullo: aunque sus raíces se remontan a la época colonial, su identidad actual se consolidó gracias a la influencia de las comunidades menonitas que se establecieron en Chihuahua hace décadas. Hoy, su producción rebasó con creces la del queso ranchero que le dio origen, y se ha convertido en un embajador de la quesería mexicana en el mundo.

4. Queso amarillo — El pariente cercano

Queso Amarillo (Tipo Americano)

En cuarto lugar encontramos al queso amarillo, con una producción cercana a las 50 mil toneladas. Es el queso que muchos identifican como “tipo americano”, aunque en México hemos hecho nuestra propia versión.

¿Qué lo caracteriza? Su color amarillo característico —que puede provenir de colorantes naturales o aditivos— y su textura firme. Es el queso que encontramos en rebanadas, ideal para sándwiches y hamburguesas.

Una nota importante: en los últimos años, la Profeco ha señalado que gran parte del queso amarillo que se comercializa en México no es queso natural, sino un producto elaborado a partir de ingredientes como leche, suero de leche y grasas lácteas. Es un recordatorio de que, como productores y consumidores, debemos aprender a distinguir entre un queso genuino y una imitación.

5. Queso Oaxaca (quesillo) — La hebra que nos identifica

Cerramos la lista con un queso que es puro orgullo nacional: el queso Oaxaca, también conocido como quesillo o queso de hebra. Aunque en volumen de producción ocupa el quinto lugar, en el corazón de los mexicanos ocupa un lugar especial.

¿Qué lo caracteriza? Es un queso fresco de pasta hilada, de sabor suave y textura fibrosa que se deshebra con facilidad. Es el queso por excelencia para las quesadillas, los tacos y cualquier platillo que pida un buen fundido.

Su origen: nació en los Valles Centrales de Oaxaca y rápidamente se extendió a estados vecinos como Puebla. Hoy se produce en todo el país, tanto de manera artesanal como a gran escala. Es uno de los quesos consentidos de la gastronomía mexicana, y no es para menos.

El panorama general

En conjunto, estos cinco quesos representan la columna vertebral de la industria quesera mexicana. La producción total de queso en México se estima en alrededor de 448 mil toneladas métricas al año, y estas variedades concentran una parte muy importante de ese volumen.

Pero más allá de los números, lo que realmente importa es lo que cada uno de estos quesos representa: historias de familias que han dedicado su vida a la elaboración artesanal, regiones que han encontrado en el queso su identidad y un país entero que ha hecho de este producto un pilar de su gastronomía.

Como productores, tenemos el privilegio y la responsabilidad de mantener viva esta tradición. De cuidar la calidad de nuestra leche, de respetar los procesos que nos han enseñado nuestros mayores y de seguir innovando sin perder nuestra esencia. Porque el queso mexicano no es solo un alimento: es parte de lo que somos.

En los próximos artículos de este blog, profundizaremos en cada uno de estos quesos: sus procesos de elaboración, sus secretos, los desafíos que enfrenta el sector y las oportunidades que tenemos por delante. Nos vemos en la próxima entrega.

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